12.23.2011

El poder sanador de un beso

Hoy es un día que me da la excusa perfecta para compartir algunas cosas que han rondado en mi cerebro durante todo el año. Un año donde las palabras “examen”, “craneotomía”, “pastilla”, “psicometría”, “electroencefalograma”, “doctores”, “operación”, “seguro”, entre otras, han pasado a convertirse en lugar común, además de ser la primera vez que celebro un segundo cumpleaños.

Habrá quien no sepa que hoy 23 de Diciembre de 2011, se cumple el 1er aniversario de mi recuperación de un accidente en moto que casi me quita la vida en el 2010. Haciendo un breve resumen podría contarles: sucedió al salir de mi último programa en la radio del año, un día que pensaba tomar vacaciones. Venía solo en la moto y sí tenía casco. Quedé totalmente inconsciente, no recuerdo nada de lo que ocurrió y no existen testigos capaces de darme una versión exacta de los hechos.

Lo único que recuerdo es haber despertado 3 días después en terapia intensiva, entubado, sin poder hablar y con un dolor de cabeza insoportable, solo queriendo reconstruir las razones que me habían llevado hasta ese lugar. Cuando supe que había tenido un accidente, irónicamente, el primer impulso me llevó a revisar mis dientes, más tarde mis extremidades y finalmente supe que había sido sometido a una operación llamada ‘craneotomía’. Que el impacto de la caída de la moto generó una hemorragia interna que aprisionaba mi cerebro, que estuve muy cerca de haber quedado en coma o en estado vegetal y que para curarme, en el lado derecho de mi cabeza había una gran herida con la obra de los médicos que se encargaron de que yo pudiera seguir analizando todo esto.

Fueron días difíciles de entender. Notar la angustia en los ojos de cada uno de mis seres queridos; la extraña sensación de sentirme un bebé, porque celebraban prácticamente cada palabra que conseguía articular; la visita inesperada de personas que tenía años sin ver, entre otras cosas, me fueron develando el milagro detrás de mi caso. Ya desde entonces supe que tuve mucha suerte.

Cuando pasas por un evento traumático de este tipo, donde te ves obligado a paralizar tu ritmo en favor de recuperarte, hay preguntas que no dejas de hacerte: ¿por qué?, ¿por qué a mí?, ¿qué debo aprender de todo esto?, ¿por qué ahora? Debo confesar que un año después, hay respuestas que aún no poseo. Pero lo primero que se develó ante mis ojos fue algo muy contundente: estar aquí es temporal y no puedes saber cuándo se acabará. Parece obvio, pero creo que no lo recordamos lo suficiente.

El 2011 fue el año de la búsqueda. Hay quien suele creer, que tras historias como estas, las personas se convierten en ángeles sabiondos sobre los menesteres de la vida y la muerte. Personalmente, aún me encuentro en la búsqueda de algunas respuestas, pero sin duda alguna, haber estado tan cerca de la muerte, te abre el entendimiento sobre varios aspectos, te permite comprender la magnitud del milagro de estar vivos, te ayuda a reafirmar que la paz con uno mismo no se negocia y, en mi caso, una determinante lección: entender la duda, como un veneno para la vida.

Varios meses antes del accidente, estuve pasando por una dura transición profesional y personal. Muchos de mis afectos fuera del país, la salida de una emisora en la que tenía más de 4 años de trabajo, algunas dificultades económicas, entre otras cosas. Fue un momento en el que realmente cuestioné mi vocación. En ese instante, tuve la oportunidad de tomar un camino aparentemente más seguro, pero también más infeliz para mí. Sin embargo, elegí la vocación. Esperé un poco y la nueva emisora llegó. Si la duda me hubiese vencido, si me hubiese conformado con un trabajo indeseado pero bien pagado, quizás no me hubiese levantado 14 días después del accidente, sin ver bien y con cierta dificultad motora, a hacer lo mío. Estar feliz y en paz conmigo mismo, deseoso de volver al ruedo, sin duda, fue un motor. ¿Qué habría pasado si, como tanta gente,  hubiese detestado mi trabajo?

Pongo este ejemplo porque he visto en muchas personas, cómo se van los años pensando si tal o cual cosa será posible, postergando decisiones importantes, preguntándose si tendrán o no la capacidad de conseguir algo (sin siquiera haberlo intentado, sin haber tocado la puerta). Vivimos negociando asuntos fundamentales, posponiendo ese viaje que tanto quisimos hacer, estableciendo prioridades cada vez más absurdas, cumpliendo con tantos convencionalismos y compensando el tiempo perdido con vicios aún peores.

Coincide esta historia con una fecha que, por costumbre, nos invita a reflexionar y hacer inventario material y emocional. Tal vez no sea necesario pasar por una experiencia tan dura para reconsiderar algunos asuntos en la vida, por eso me gustaría invitar a quien me esté leyendo, a pensar si hay cosas que la intuición y el corazón nos indican y nos empeñamos en ignorar hoy, esas que son realmente, el motor de la vida. No soy consejero espiritual, terapeuta, ni nada que se le parezca, pero si deseo ofrecer mi experiencia de ejemplo, a quien pueda interesar.

Cada instante de la vida es único y queda grabado en nuestro historial, como en el muro del Facebook. ¿Qué hacemos con ellos?, ¿Los desperdiciamos, aprovechamos, ignoramos?

La foto que acompaña esta nota, fue tomada pocos días después que me dieron de alta, y quien me da el beso es mi mamá. El espíritu de estas líneas se resume en esa imagen, en el poder sanador de un beso, ese beso que podemos darnos a nosotros mismos esta Navidad, con todo lo que implica: confianza y seguridad en nuestro poder e intuición. Vaya este beso, que te ayude a sanar y descartar la duda de tu vida.

Es hasta hoy lo que pienso y he aprendido. No sé si tengo razón, pero ya decía Borges, feliz quien no pretende tenerla porque, nadie la tiene, o todos la tienen.

¡Feliz Navidad!

FOTO POR: Elisa Cardona / @LaFotografaEli

3 comentarios:

  1. Alvarito, te quiero !!! que por qué´? ja! wow son muchas cosas, desde aquella vez que escuché tu voz en off cuando fuí a recibir el premio Rafael Angel García hasta aquella grata conversa en Galipán en aquel evento de Microsoft pasando por la deliciosa tertulia de Los Reyes del Tigre y los ricos golfeados con café de Don Goyo en el CCCT, por qué de pronto uno va y quiere a alguien? jejejeje, eso es algo que el corazón decide, no una, recuerdo claramente esa llamada, se me aceleró el corazón, que susto que te pasara algo a ti, porque hacía nada que me había subido a esa moto jejejeje, y me había dado mi par de tortazos en las rodillas por galla en la cola con los carros, te acuerdas? y si Alvarito, no juegue, la vida pasa y zas, uno posponiendo la vida, los abrazos, los te quiero, los te extraño! la vida !!! por Dios, si no la vives, no la cuentas, por eso, me ha dado desde siempre por leer las letras chiquitas, por ver el camino por donde van las hormigas en el jardín, por tratar de calcular la trayectoría del vuelo de las abejas y las mariposas, por disfrutar el recorrido de las guacamayas a las 6am desde el Jardín Botánico hasta El Avila, por pescar arcoiris cada vez que arranca una lluviecita, por escuchar los latidos del corazón de mi esposo y dejar que se me escapen las lágrimas al saber que es sonido del corazón del hombre que más amo en la vida, me da por llamar a mis hermanos y decirle que los amo, le suelto un abrazo a mis amigos, los llamo en sus cumpleaños, los saludo, les escribo, si no lo hago hoy, cuando, mañana, y ... si mañana no llega? Te adoro Alvarito, feliz navidad, que hermoso lo que has escrito, gracias por compartir una historia tan hermosa y cargada de una experiencia tan intensa. Muak

    ResponderSuprimir
  2. Zulyvic Mejías RecanatiniDec 23, 2011 08:15 PM

    Sin duda alguna, esta Navidad y todos los días DEBEN ser para celebrar la VIDA que con sus altos y bajos nos permite experimentar miles de emociones. Se atraviesan grandes pruebas en nuestro camino, como tu terrible accidente. Lo importante es saber superarlas y seguir con paso firme hacia adelante, aprendiendo cada lección para poder decir en nuestra hora de partir "Mi misión está cumplida, puedo ir en paz".
    Lamentable es que tengamos que atravesar por difíciles situaciones para aprender a valorar lo más hermoso e importante que tenemos: la VIDA!
    Te felicito por tan bella reflexión! Estoy segura que tu camino cambió completamente y ahora disfrutas cada suspiro como si fuese el último. ¡De eso se trata!
    ¡FELIZ NAVIDAD!

    ResponderSuprimir
  3. Yencys RodriguezDec 24, 2011 02:16 PM

    oye no te conozco pero eres un familiar de una vieja amiga a la cual siempre tengo en mi corazon a pesar de las distancias! Este mensaje es increible y agradezco la oportunidad de haberlo leido porque en el fondo nos habla sobre el milagro del amor y la fragilidad de la vida. Espero sigas recuperandote y compartiendo tu mensaje! Aqui estara una seguidora! Gracias y feliz navidad!

    ResponderSuprimir