ATENCIÓN: Parqueros de la calle (alias “bien cuidao”), parqueros de restaurantes, parqueros de todos lados, panaderos chistositos, malabaristas de semáforo, vigilantes de estacionamiento, vigilantes de edificios, señoras domésticas, caucheros, estimado barbero, señor de la bomba de gasolina, chica del banco y otras especies.
Aunque todas las personas que salen conmigo, me reclaman la insolencia de no querer dejar – casi nunca - una propina, creo que la razón me asiste.
Me parece necesario hacer un equilibrio. En este país debería haber alguien que no deje propina.
Para ser justos, no entiendo por qué debo dejarle propina a alguien por hacer su trabajo. Mucho menos teniendo en cuenta que por hacerlo, gana un dinero –sea mucho o poco-.
Wikipedia define: PROPINA, (del latín propinare, ‘dar de beber’) como una recompensa generalmente económica que se otorga como agradecimiento por un buen servicio y por el producto consumido.
Debo asumir entonces, que todos creen que hacen su trabajo muy bien.
Por mi parte, no creo que todos hagan su trabajo muy bien. De hecho creo hay demasiadas personas que hacen su trabajo mal y sin ganas.
Entonces, no veo por qué debo recompensar un trabajo mal hecho, una cara de culo o un servicio prestado de manera mediocre.
No es mi problema si la gente gana mucho o poco. Yo por mi parte, también creo que gano poco para todo lo que trabajo y no por eso exijo una propina.
Solo me siento a gusto entregando propina, cuando se trata de arte, de un buen espectáculo callejero o algo que me hace reír. En ese caso, no considero que la palabra ‘propina’ sea justa, ‘recompensa’ sería más adecuada.
La nobleza de un espectáculo de calle, es que los artistas no reciben un sueldo por lo que hacen.
Si usted desea que le deje propina, entonces no me cobre el pan, ni el corte de cabello, ni el estacionamiento. No exija ninguna contraprestación. Actúe como un artista noble y despertará la bondad de mis bolsillos.
He querido pronunciarme, porque pienso que si nadie hace algo al respecto, vamos a terminar dejando propina hasta por respirar.
Y no quiero desaprovechar la oportunidad de hacer algunas peticiones:
Desearía que mi carro no sufra las consecuencias de todas las veces que he dejado a los “bien cuidao” esperando que baje el vidrio.
Desearía que ningún parquero me robe.
Desearía que mi barbero me siga afeitando bien.
Y que el mesonero no escupa mi café. AMEN.


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